En lo personal yo estoy esperando este título con una considerable expectativa. La imagen del rostro de un androide con una mirada cargada de sentimiento me dejó intrigado.
Desde pequeño me gustan los robots y Astroboy era una de mis series favoritas. Por aquel entonces no tenía una idea concreta acerca de lo que ese niño era y el hecho de que lo golpearán, lo abandonarán o se burlarán de él me entristecía al punto de hacerme llorar. Ya más grande entendí por completo que Astro era un humanoide lleno de circuitos y empecé a buscar acerca del tema.
Así me acerqué a la biografía de Osamu Tezuka, creador de éste anime. Leyendo me enteré de que el señor Tezuka había estudiado medicina, pero que después de ejercer por un tiempo se aburrió y prefirió dedicarse a sus pasiones: el dibujo y la literatura, inspirado por Walt Disney.
De esta manera creó Tetsuwan Atom, o Astroboy como lo conocemos en occidente. El tema que más llamaba su atención como médico acerca de los hombres era el alma (la palabra en japonés es kokoro y puede significar tanto corazón, como alma, que son dos conceptos distintos en esa cultura). Lo único que, a su parecer, nos hacía humanos y nos diferenciaba de las máquinas. Tanto robots como humanos se podían mover e inclusive pensar en mayor o menor medida, pero sentir, solo los humanos. Y ¿qué nos hace sentir? se preguntó don Osamu.
A partir de esa pregunta comienza a delinear la leyenda de su queridísimo robot y lo demás es historia. Historia que incluso llega a influir en Binary Domain.
De acuerdo, antes de que empecemos a olvidar que el presente artículo trata sobre el nuevo producto de Sega regresemos al tema. Lo que jugamos nos permite vislumbrar que ésta es precisamente una historia de la humanidad v.s. los robots por el control político, económico y social de un determinado tiempo y lugar. La ciudad de Tokyo en el año 2080.
Las máquinas combaten con ferocidad a sus contrapartes sin reparar en energía y municiones. Y los valientes humanos hacen lo propio arriesgando el físico. Los cuerpos cibernéticos vuelan por los aires y vemos brazos intentando recuperar sus armas, piernas retorciéndose y cuerpos sin cabeza caminando y disparando como locos mientras nosotros los ametrallamos sin soltar el gatillo. Suena bien ¿no? Pero ésta no es una guerra cualquiera, ni son nuestros enemigos unos autómatas cualquiera. Aún a lo largo del demo que tuvimos la oportunidad de jugar existe la percepción de que hay algo más detrás de todo.
Binary Domain es un shooter basado en escuadrones (en palabras de sus propios desarrolladores) que recuerda a GOW, pero combinado con un poco de RPG. Tenemos que avanzar a través de los niveles abriéndonos paso a balazos y cuidándonos que no nos toque uno. Para este último fin tenemos la facilidad de cubrirnos con los objetos que nos encontremos a lo largo del camino: paredes, restos de concreto, mesas, pilares, automóviles, etc.
Sin embargo en momentos el juego detendrá su vertiginosa acción mediante un cinema display para explicarnos determinadas complicaciones que nuestro equipo de valientes soldados deberá resolver para seguir avanzando. Y digo equipo por que el juego nos obliga a escoger a los miembros más aptos de nuestra escuadra según los objetivos asignados. Aquí es en donde salen a relucir las características RPG del título, ya que cada personaje tiene habilidades distintas la cuales debemos tomar en cuenta para poder realizar las tareas con mayor facilidad y eficacia.
El gameplay también remonta al de Uncharted y en lo personal me recordó a un viejo juego de Rareware que salió para Nintendo 64 que se llamaba Jet Force Gemini (seguro por ahí habrá algún gamer que lo recuerde). Sobre todo en las escenas en que combatimos a los enemigos de mayor tamaño. La última comparación es un halago, ya que el juego de Rare era bueno.
Cabe mencionar que el juego ostenta una dificultad muy alta. Nuestros némesis poseen un umbral de resistencia muy elevado ante nuestros proyectiles, por lo que no será raro que nos pasemos recargando las armas mientras estamos a cubierto y agotando municiones. La pantalla se llena de enemigos que atacan por todos los flancos, aún no te recuperas de una primera embestida cuando ya llega una enorme máquina atacando y, como mencioné líneas arriba, arremeten con todo.
Por otra parte, los gráficos lucían muy bien. Movimientos fluidos, texturas creíbles y buen juego de luces.
Un punto muy en contra es la inteligencia artificial, simplemente no era genial. Es muy importante que se ponga atención al respecto en el momento de entregar el producto final, ya que el equipo de desarrollo presume una innovación total y un gran avance en materia de AI como punto fuerte de este videojuego.
El hombre que está detrás de Binary Domain es Toshihiro Nagoshi, ni más ni menos que el creador de la serie de Yakuza, esto por sí solo ya nos habla mucho de la calidad que podemos esperar del juego. Pero por lo pronto no nos queda más que eso, esperar a que los robots invadan las tiendas.
Preparen las armas y como alguna vez dijo el viejísimo grupo de rock Styx: Domo arigato mister roboto por estar dispuesto a ofrecernos horas de diversión.